¿Cuánto me corresponde de indemnización si me despiden?
La respuesta corta: depende del tipo de despido y de tu antigüedad. Si el despido es improcedente, la indemnización es de 33 días de salario por año trabajado (45 días por año para el tiempo trabajado antes de febrero de 2012). Si es un despido objetivo procedente, son 20 días por año. Y si es un disciplinario procedente, no hay indemnización por despido, solo el finiquito.
Casi todo el mundo hace la misma pregunta después de un despido, y es la correcta. Pero la cifra final no sale de una regla única: cambia mucho según cómo se califique el despido. Vamos por partes.
Primero, el finiquito no es la indemnización
Son cosas distintas y conviene no confundirlas. El finiquito es lo que la empresa te debe siempre al terminar el contrato: salario de los días trabajados del último mes, la parte proporcional de las pagas extra y las vacaciones que no hayas disfrutado. Te corresponde siempre, incluso si te vas voluntariamente.
La indemnización por despido es una cantidad adicional que solo existe en algunos tipos de despido. Es aquí donde entra la antigüedad y el famoso “33 días por año”.
El despido improcedente: 33 días por año (y 45 para lo antiguo)
Un despido es improcedente cuando la empresa no justifica bien la causa. En ese caso, la empresa debe elegir entre readmitirte o pagarte una indemnización. Esa indemnización se calcula así:
- 33 días de salario por año trabajado por el tiempo posterior al 12 de febrero de 2012, con un tope de 24 mensualidades.
- 45 días de salario por año por el tiempo trabajado antes de esa fecha, para quienes tenían contratos anteriores. Este tramo mantiene sus propios límites de mensualidades.
Los periodos inferiores al año se calculan de forma proporcional a los meses trabajados. Por eso dos personas con el mismo sueldo pero distinta antigüedad pueden acabar con indemnizaciones muy diferentes.
El despido objetivo: 20 días por año
El despido objetivo se basa en causas concretas previstas en la ley: económicas, técnicas, organizativas o de producción, entre otras. Cuando está bien justificado y se cumplen los requisitos, corresponde una indemnización de 20 días de salario por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades.
El matiz importante: si ese despido objetivo se impugna y el juzgado lo considera mal justificado, pasa a ser improcedente, y entonces la indemnización sube al régimen de 33 días. De ahí que muchas veces merezca la pena revisarlo.
¿Cuál es mi salario de referencia?
La base del cálculo es tu salario diario, obtenido a partir del salario bruto anual con todos los conceptos (incluidas pagas extra y complementos habituales) dividido entre los días del año. Un error frecuente es calcular la indemnización solo sobre el sueldo base, dejando fuera complementos que sí cuentan. Ese detalle puede suponer una diferencia notable en la cifra final.
¿Por qué a veces conviene reclamar aunque te ofrezcan algo?
Porque la cantidad que la empresa te ofrece de entrada no siempre coincide con la que te corresponde. Un despido presentado como objetivo (20 días) puede ser en realidad improcedente (33 días); una antigüedad mal contada o un salario mal calculado reducen la cifra; y a veces se ofrece firmar “a cambio de nada” una renuncia a reclamar. Revisar los números antes de firmar suele salir a cuenta.
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